LA LEVEDAD DEL HOMBRE

La voluntad humana hace parte de la naturaleza caída y el viejo mundo. Allí el hombre es rey, y su voluntad decide cada acto. En la medida en que sea capaz, en su debilidad, decidirá quién, qué, cuándo y dónde. El fija valores. Qué debe ser estimado, qué se debe menospreciar, qué recibir y qué rechazar. 

La voluntad humana hace parte de la naturaleza caída y el viejo mundo. Allí el hombre es rey, y su voluntad decide cada acto. En la medida en que sea capaz, en su debilidad, decidirá quién, qué, cuándo y dónde. El fija valores. Qué debe ser estimado, qué se debe menospreciar, qué recibir y qué rechazar. Su voluntad lo ensaya todo. “Yo determino” “Yo decido” “Yo decreto”, “Promúlguese”. Estas palabras brotan continuamente de labios de hombrecitos. ¡Y cómo se regocijan en su imaginario “derecho de autodeterminación”! y con qué cómica vanidad se jactan de ser “electores soberanos”! No saben, o se niegan a pensar que son apenas un soplo, que pronto se desvanece y ya no es más.